La disfagia es la dificultad para deglutir o tragar alimentos, tanto sólidos como líquidos. Esta alteración es muy frecuente en las personas mayores, sobre todo si tienen deterioro cognitivo, y en personas con enfermedades neurodegenerativas: alzhéimer, párkinson, esclerosis, etc.; así como pacientes que han sufrido un ictus o enfermedades oncológicas. En el Día Mundial de la Disfagia, que se celebra cada 12 de diciembre, la directora de Sermade, Sara Guisado, quiere subrayar la importancia de una correcta prevención, detección y tratamiento de la persona que padece disfagia para evitar problemas de desnutrición y deshidratación, que disminuyen la calidad de vida de estas personas.

Asimismo, Guisado insiste en la importancia de una adecuada higiene bucodental para prevenir complicaciones graves como la neumonía aspirativa e infecciones respiratorias: “Mantener una higiene bucodental más estricta evita que posibles restos de comida presentes en la cavidad oral aumenten el riesgo de atragantamiento y provoque procesos patológicos en las vías aéreas como la neumonía aspirativa e infecciones”. Otros factores de riesgo que pueden provocar atragantamientos son la pérdida de piezas dentales, una incorrecta fijación de la dentadura postiza, sequedad en la boca y lesiones en la lengua o encías.

Consejos para evitar atragantamientos

Sermade propone, tanto a los cuidadores familiares como a los profesionales de las residencias de mayores, las siguientes recomendaciones para que la deglución sea segura:

  1. Cepillar los dientes correctamente y usar colutorios e hilo dental, etc. es clave para eliminar todos los restos de alimentos que pudieran quedar, tanto en la cavidad oral como en la dentadura postiza. Si la persona que padece disfagia tiene problemas de autonomía es importante que el cuidador preste especial atención a su higiene.
  2. Vigilar que no queden restos de comida en la cavidad oral de las personas mayores.
  3. Modificar la textura de los alimentos. Tanto los alimentos sólidos como los líquidos deben tener una consistencia suave y uniforme. En este proceso, es importante mantener los sabores y una atractiva presentación para que las personas mayores no pierdan el apetito y puedan seguir disfrutando de cada comida. Además, los alimentos deben mantener su aporte nutricional.
  4. Si come sentado, la persona mayor debe mantener la espalda bien apoyada sobre el respaldo de la silla y la cabeza erguida. Para mantener su autonomía es importante que coma solo, pero acompañado por si surge algún problema. Lógicamente, si la persona está adormilada o agitada es mejor esperar a que se centre en la acción de comer, que debe desarrollarse en un ambiente tranquilo.
  5. El logopeda es el especialista que puede ayuda a la persona mayor a aprender técnicas que evitan atragantamientos y facilita la acción de deglutir.

 Tratamiento odontológico a personas con disfagia

“A los pacientes con disfagia, podemos realizarles cualquier tipo de tratamiento que precisen. Ahora bien, más importante que el tratamiento que realicemos es el procedimiento en sí mismo. Por ejemplo, cuando se trata odontológicamente a una persona que tiene disfagia tenemos que prestar especial atención a la absorción de líquidos producidos durante el tratamiento”, señala Sara Guisado.

El estado de la dentadura también es un aspecto que debe tenerse en cuenta en las personas que padecen disfagia. “Deben reponer los dientes perdidos y tener una dentadura postiza en buenas condiciones, que les permita mantener la funcionalidad de la cavidad oral. Además, deben realizarse revisiones periódicas, mínimo una cada seis meses, para mantener una correcta dentadura, ya que condiciona la capacidad del paciente de poder tener una correcta salud bucodental”, concluye Guisado.

Teniendo en cuenta que alrededor del 50 % de las personas mayores que viven en centros residenciales padecen disfagia, Sermade imparte charlas y ofrece talleres para explicar a los profesionales la importancia de una adecuada higiene bucodental.