La alimentación de las personas mayores debe ser sana y equilibrada, pero durante los meses más fríos del año, además, debe ser especialmente calórica. El envejecimiento del organismo altera el sistema que regula la temperatura, lo que provoca que el cuerpo pierda más calor del que produce. Y como la alimentación es la principal fuente de energía, debemos llevar una dieta adecuada para que nuestro organismo combata el frío.

Tal y como explica la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), el frío empeora la circulación y agrava los dolores. Asimismo, aumenta el riesgo de padecer enfermedades virales, como la gripe o el catarro, que debilitan el sistema inmunológico de cualquier persona pero, sobre todo, de las personas mayores. Un simple resfriado puede convertirse en una bronquitis y acabar en una neumonía o pulmonía.

Dieta idónea

Para combatir las bajas temperaturas, debemos optar por alimentos más calóricos y, al mismo tiempo, sanos: evitar las grasas saturadas y no abusar de la sal. Como el frío reduce la sensación de sed, para evitar que las personas mayores se deshidraten deben beber a menudo agua, leche, zumos, batidos e infusiones.

Una dieta equilibrada y nutritiva se compone de:

  1. Hidratos de carbono: arroz, pasta, patatas, etc. Son la principal fuente de energía y ayudan a mantener el nivel de glucosa en sangre, esencial para producir calor, y prevenir la fatiga.
  2. Proteínas: carnes, pescados, huevos y lácteos. Resultan imprescindibles para mantener la masa muscular de las personas mayores. Se recomienda un mayor consumo de pescado que de carne por su contenido en grasa y porque son alimentos más sencillos de masticar y tragar.
  3. Grasas. Si bien aportan energía, hay que reducir el consumo de grasas saturadas de carnes rojas, leche, queso, mantequilla y embutidos. Hay que optar por el aceite de oliva virgen extra y tomar grasas mono y poliinsaturadas (pollo, atún, bonito, sardina, arenque, caballa y salmón), que mantienen a raya el colesterol y mejoran la salud cardiovascular.
  4. Frutas, verduras y legumbres. Los cítricos (naranja, mandarina, kiwi y pomelo) son ricos en Vitamina C, que ayuda a prevenir resfriados y refuerza huesos y articulaciones. Los purés y cremas de verduras son una excelente alternativa para tomar verduras de temporada. Mientras, las legumbres son ricas en hierro y proteínas, que refuerzan el sistema inmune y combaten el cansancio. Y qué mejor que un buen cocido, unas lentejas o un guiso de alubias para entrar en calor.

Además de llevar una dieta saludable, las personas mayores deben practicar ejercicio de manera regular para prevenir el sobrepeso por una ingesta mayor de calorías, conservar la masa muscular, ayudar a sintetizar la Vitamina D, etc.

En Navidad: ¡cuidado con las alergias!

Expertos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) advierten de que los casos de reacciones alérgicas suelen aumentar durante la Navidad, debido al mayor consumo de alimentos altamente alergénicos (frutos secos, marisco, huevos, pescado, etc.) y de otros potencialmente generadores de alergias que se consumen por primera vez. Por ejemplo, hay dulces navideños que poseen ingredientes encubiertos como leche o frutos secos. De ahí la importancia de revisar con atención el etiquetado.

Los alergólogos recuerdan que los síntomas de una reacción alérgica aparecen en el intervalo de entre unos pocos minutos a unas pocas horas tras la ingesta del alimento. La gravedad varía en función de la cantidad de alérgeno ingerido, la sensibilidad de la persona y de factores externos como asma, ejercicio físico o consumo de analgésicos o alcohol.

Una adecuada salud bucodental

Para que las personas mayores puedan disfrutar de cada comida, Sermade insiste en que una adecuada salud bucodental es determinante y el primer paso es la prevención. “Higiene y revisiones odontológicas periódicas (dos veces al año) repercuten directamente en la calidad de vida de las personas mayores. No hay que esperar a que aparezca la molestia o el dolor”, explica la directora de Sermade, Sara Guisado.

La pérdida de piezas dentales es habitual en las personas mayores, “pero no por ello deben resignarse a sufrir dificultades para masticar correctamente, porque pueden acabar teniendo en una alimentación deficiente. Siempre que haya pérdida de piezas dentales es recomendable reponerlas para recuperar la funcionalidad de la cavidad oral”, apunta Guisado.