En el Día Mundial de la Disfagia, que se celebra cada 12 de diciembre, Sermade quiere hacer un llamamiento a la importancia de mantener una correcta salud bucodental para contribuir a minimizar los efectos de la disfagia, que es la dificultad para deglutir o tragar alimentos, tanto sólidos como líquidos. Esta alteración es muy frecuente en las personas mayores, sobre todo si tienen deterioro cognitivo, y en personas con enfermedades neurodegenerativas, como alzhéimer, párkinson, esclerosis, etc. También pueden padecer disfagia personas que han sufrido un ictus o enfermedades oncológicas.

Actualmente, alrededor del 50 % de las personas mayores que viven en centros residenciales padecen disfagia. De ahí la importancia de su prevención y detección precoz para su mejor tratamiento y, de esta manera, evitar problemas de desnutrición y deshidratación y, en último término, prevenir atragantamientos que pueden traer consigo serias consecuencias.

Los principales síntomas asociados a la disfagia son:

  • Dificultad o dolor al tragar. En los casos más graves, algunas personas pierden la capacidad de tragar.
  • Sensación de que los alimentos se atascan en la garganta o en el pecho.
  • Exceso de saliva y babeo.
  • Voz ronca.
  • Regurgitación de los alimentos no digeridos a la garganta o la boca.
  • Acidez estomacal frecuente.
  • Pérdida gradual de peso.
  • Ataques de tos, dolor en el pecho o arcadas al tragar.

Atragantamientos: factores de riesgo

Cuando la saliva y los alimentos, líquidos o sólidos, entran por accidente en las vías respiratorias y en los pulmones, además de provocar atragantamientos, puede derivar en complicaciones más graves como son la neumonía por aspiración y las infecciones respiratorias. “Una adecuada higiene bucodental es fundamental para su prevención, porque elimina los restos de comida en la cavidad oral, disminuyendo el riesgo de atragantamientos”, destaca la directora de Sermade, Sara Guisado.

Otros factores de riesgo que pueden provocar atragantamientos son la pérdida de piezas dentales, una incorrecta fijación de la dentadura postiza, sequedad en la boca y lesiones en la lengua o encías.

Para una deglución segura

Sermade propone, tanto a los cuidadores familiares como a los profesionales de las residencias de mayores, las siguientes recomendaciones para que la deglución sea segura:

  1. Cepillar los dientes correctamente y usar colutorios e hilo dental para eliminar todos los restos de alimentos que pudieran quedar, tanto en la cavidad oral como en la dentadura postiza.
  2. Modificar la textura de los alimentos. Los alimentos sólidos y líquidos deben tener una consistencia suave y uniforme, manteniendo siempre su aporte nutricional.
  3. Si la persona que padece disfagia come sentada, debe mantener la espalda bien apoyada sobre el respaldo de la silla y la cabeza erguida. También es importante evitar distracciones durante la comida para que se concentre en la acción de masticar y tragar en un ambiente tranquilo.
  4. Si la persona está encamada, el cuidador debe incorporarla lo máximo posible, con la espalda recta y la cabeza inclinada hacia delante. En el momento de tragar, la barbilla debe estar lo más inclinada posible sobre el pecho para proteger la vía respiratoria.
  5. Dejar pasar dos o tres horas tras la cena antes de ir a dormir para que dé tiempo a hacer la digestión.
  6. El logopeda puede ayudar a la persona mayor a aprender técnicas que evitan atragantamientos y facilitar la acción de deglutir.

 Si la persona que padece disfagia tiene problemas de autonomía, el cuidador debe ayudarle en el momento de las comidas y vigilar que no queden restos de alimentos en la cavidad oral. Además, debe prestar especial atención a su higiene bucodental.

 Disfagia y tratamientos odontológicos

A pesar de las dificultades que tienen las personas mayores con disfagia para deglutir, pueden hacerse cualquier tratamiento odontológico. Guisado subraya que, en estos casos, es más importante el procedimiento que el tratamiento en sí: “Una correcta absorción de la saliva producida durante el tratamiento es de vital importancia”.

El estado de la dentadura también es un aspecto que debe tenerse en cuenta en las personas que padecen disfagia. “Deben reponer los dientes perdidos y tener una dentadura postiza en buenas condiciones, que les permita mantener la funcionalidad de masticar. Además, deben realizarse revisiones periódicas, mínimo una cada seis meses, para asegurar que su dentadura está en buen estado”, concluye Guisado.