El bruxismo es un trastorno que padecen las personas que aprietan y rechinan los dientes. Está asociado, principalmente, con el estrés y las anomalías del sueño como roncar o tener apneas. Como consecuencia, el paciente que padece bruxismo puede desarrollar dolor en la mandíbula, en los oídos y en las cervicales, cefaleas e incluso desgaste o fractura de las piezas dentales.

El bruxismo es una patología con una alta prevalencia entre las personas mayores. “La pérdida de mielina en las conexiones nerviosas puede aumentar la capacidad de rechinar y apretar los dientes de los pacientes que padecen párkinson, alzhéimer y otras demencias…”, asegura el doctor Luciano Bermejo, odontólgo de Sermade.

Existen dos tipos de bruxismo:

  • Diurno, cuando la persona aprieta los dientes de forma inconsciente durante el día.
  • Nocturno, cuando el apretar o rechinar los dientes sucede mientras la persona se encuentra dormida.

Pistas para saber si padezco bruxismo

El doctor Bermejo enumera una serie de síntomas que evidencian que la persona tiene bruxismo:

  • Dientes planos o fracturados, sin que exista una razón evidente para ello.
  • Presencia de dolor al dormir, comer o el aumento de la sensibilidad dental.
  • Dolor muscular en la mandíbula, llegando a notar incluso rigidez.
  • Al apretar los dientes se produce un sonido que puede llegar a despertar a la persona que duerme al lado.
  • Aparición de lesiones en la zona de la mucosa interna de los carrillos.
  • Alteraciones de los ritmos del sueño por la presión realizada, tanto sobre las piezas dentales como sobre los tejidos de soporte.

 Causas del bruxismo

“No existe una etiología clara sobre qué condiciona la aparición del bruxismo. Se considera una combinación de varios factores como el estrés, la ansiedad, la tensión e incluso la rabia”, explica el doctor Bermejo.

No obstante, los principales factores que intervienen en la aparición del bruxismo son:

  • Estrés. Altos niveles de ansiedad o estrés aumentan la capacidad de rechinar y apretar los dientes.
  • El bruxismo se puede considerar un efecto secundario de algunos medicamentos usados, sobre todo, en psiquiatría. De hecho, el bruxismo también se podría considerar como uno de los primeros síntomas a valorar en las enfermedades mentales.
  • Abuso de sustancias. El tabaco, el alcohol o el consumo de drogas aumenta la posibilidad de padecer bruxismo. Se trata de una respuesta fisiológica del propio cuerpo frente a las reacciones que provocan el uso y consumo de determinadas sustancias.

Tratamiento del bruxismo

El mejor tratamiento para los pacientes con bruxismo diurno es la terapia conductual, “que busca modificar los motivos que hacen que el paciente, de forma inconsciente, rechine los dientes en situaciones de ansiedad o estrés. Incluso, en casos más severos, podemos contar con terapia farmacológica que mejore el estado del paciente”, afirma el doctor Bermejo.

Por otra parte, el tratamiento más efectivo para evitar las complicaciones derivadas del desgaste dental asociado a los pacientes que presentan bruxismo nocturno es la férula de descarga. Se trata de un protector dental de plástico duro, hecho a medida, que debe ponerse el paciente para dormir y que evita que los dientes superiores entren en contacto con los inferiores, reduciendo el desgaste dental y permitiendo a los músculos de la mandíbula relajarse.

La rigidez muscular generalizada asociada a la enfermedad de Alzheimer y otras demencias agrava el bruxismo. En este caso, el tratamiento es complicado, porque los enfermos no suelen tolerar las férulas de descarga. Por eso, los especialistas deben valorar la posibilidad de pautar fármacos antiinflamatorios y analgésicos, relajantes e incluso ansiolíticos. Como terapia no farmacológica, se puede practicar un masaje en la zona afectada para relajar los músculos y facilitar la circulación.

“Además, en la actualidad, hay diversos estudios sobre otros tratamientos como el uso del Botox en la articulación temporo mandibular”, concluye el experto odontólogo de Sermade.