Las principales patologías relacionadas con una deficiente salud oral pueden prevenirse manteniendo una correcta rutina de higiene y revisiones periódicas.

No obstante, para las personas mayores no siempre es fácil tener una adecuada limpieza bucodental, sobre todo si van perdiendo destreza manual, tienen artritis, han sufrido un ictus o padecen enfermedades neurodegenerativas, como párkinson o alzhéimer.

Por ello, la directora de Sermade, Sara Guisado, recomienda que un familiar, cuidador o profesional ayude a la persona mayor a mantener una adecuada higiene dental. “De esta manera, evitaremos la aparición de caries, enfermedad periodental, sarro y otras dolencias causadas por el paso de gérmenes patógenos orales a otros lugares del cuerpo”, explica.

Consejos para una boca sana

Sermade ofrece las siguientes recomendaciones para una correcta rutina de higiene dental:

  • Cepillarse los dientes,al menos, dos veces al día, aunque lo ideal sería después de cada comida. Sobre todo antes de ir a la cama, ya que mientras dormimos generamos menos saliva, lo que favorece el desarrollo de bacterias. La elección del cepillo de dientes es importante y, en el caso de las personas mayores, hay que tener muy en cuenta la funcionalidad y que las cerdas sean suaves para evitar molestias. El cepillo de dientes hay que cambiarlo cada tres meses, aproximadamente, o cuando las cerdas comiencen a deformarse o desgastarse. Si la persona mayor tiene dificultades para lavarse la boca de manera autónoma, puede consultar a su odontólogo la idoneidad de usar un cepillo eléctrico. También existen cepillos adaptados para facilitar la labor del cuidador y cepillos con succión. Por otra parte, el cepillado debe realizarse con movimientos circulares y verticales.
  • Si, a pesar de contar con ayuda, resulta muy complicado que la persona mayor se cepille los dientes o se enjuague la boca, el familiar o cuidador puede utilizar una gasa húmeda para quitar los restos de comida en dientes y encías.
  • Usar una pasta de dientes y enjuague bucal con flúor, porque ayuda a prevenir la caries y la descalcificación que provoca el deterioro de las piezas dentales. El flúor ayuda a fortalecer el esmalte dental e incrementar el proceso de remineralización. Si la persona mayor expresa tener sensibilidad o dolor al cepillarse los dientes, existen pastas para dientes y encías sensibles.
  • No podemos olvidarnos de limpiar la lengua. Existen limpiadores linguales, pero puede utilizarse el mismo cepillo de dientes con suavidad.
  • Utilizar, al menos, una vez al día hilo dental para limpiar los espacios interdentales, donde se acumulan residuos de comida. A poder ser, es preferible utilizar el hilo dental por la noche.
  • Si se utiliza una prótesis removible, parcial o total, hay que limpiarla a diario de forma adecuada para eliminar residuos y bacterias que se adhieren, preferiblemente por la noche cuando la persona se la quita para dormir. Puede limpiarse con un cepillo para prótesis o uno normal, pero con las cerdas más duras, y dejarla en un recipiente con agua o con pastillas antisépticas para higiene de prótesis. Pero, además, la persona que porta una prótesis debe masajear sus encías para estimular la irrigación sanguínea.
  • Visitar al dentista de forma periódica, cada seis meses, para revisiones y limpiezas más profundas cuando sea necesario.

Por todo lo expuesto, Sara Guisado afirma que “el mantenimiento de la higiene bucodental es uno de los pilares básicos para mantener la salud de las personas mayores, sobre todo de aquellas que se encuentran institucionalizadas”.